lunes, 15 de diciembre de 2008

Con una lagrima en la mano...

El se había ido, se marcho para nunca mas volver... O al menos eso pensaba la condesa Harly, quien en su castillo se reía fríamente al ver su partida... Era el año de 1890, en las afueras, un pueblo llamado Osmorg, gobernado por la condesa quien carecía de carisma y buena actitud, era un pueblo normal, tranquilo, hasta que paso algo inesperado... Su hija, Clara, una joven de 22 años, cabellera negra, ojos como dos perlas, mirada perdida, era el claro ejemplo perfecto de una mujer, todo el pueblo se moría por estar a su lado. Ella le había entregado su corazón a un joven guerrero, que servia a la milicia militar desde hacia ya un tiempo, aunque su amor era contra decido por su madre y su padrastro, a ellos no les importaba, dejaban que el fruto de su amor creciera y creciera, sin pensar que un día sucedería algo muy trágico... El amor que ellos tenían era algo puro, algo bueno, sincero y como pocos, verdadero, los dos se amaban con toda el alma, ella solo esperaba el momento preciso para poder escapar con su joven enamorado y poder formar la familia que ella siempre anhelo. Un día, en las altas horas de la madrugada, las campanas del pueblo sonaron, el cura del pueblo anuncio la llegada de la brigada enemiga, estaban intentando romper las enormes puertas que cubrían al pueblo de cualquier invasión, aunque parecían invencibles, estas cedían poco a poco con cada golpe, aunque las grandes puertas aguantaron, quedaron destrozadas casi derrumbadas, la brigada enemiga se retiro con anuncio de que volverían al día siguiente. Al amanecer, toda la milicia militar se reunió para recibir ordenes de su comandante, las ordenes eran claras: Ir al campo de batalla enemigo a derrotar a sus enemigos y ganar la batalla que se había desatado meses atrás. Clara, con un miedo en el rostro, acudió rápidamente a ver a su joven amado, a lo que el le respondió: Tenemos que partir al atardecer, espérame en la torre de tu castillo, volveré por ti... Al decir esto, un cálido beso surgió entre sus labios, diciendo un "adiós" sin ellos saberlo. El atardecer llego, toda la milicia se dispuso a partir, los jinetes encabezaban el ejercito que se había formado, seguido de los artilleros y de voluntarios que se habían ofrecido para apoyar en la batalla. Para la puesta del sol, ya no había nada, casi todo el pueblo se había ido en la batalla, Clara, al ver tal acto, se dispuso a esperar a su amado en donde el le había dicho, en la torre del castillo donde ella vivía. Su madre, la condesa, la visitaba regularmente, con burlas y gritos, aludiendo que jamas lo volvería a ver, que era el fin de su tierno amor, junto con su padrastro, le hacían la vida imposible, llevándola día con día al borde de la histeria. Cierto día, Clara se dispuso a escribir en un diario lo que pasaba en su casa, para después, cuando se fuera de ahí, quemara la libreta para olvidar todos esos malos recuerdos. Una tradición muy vista en ese pueblo. Pasaban los días sin ver una respuesta del ocaso, no se podían ver las siluetas de aquellos grandes guerreros, no regresaban, no se sabia nada de ellos... Pasaba el tiempo, el año transcurrió de una manera impresionante para Clara, su libreta estaba casi llena, pero ella nunca perdió la esperanza de volver a verlo... Cuando dos años habían pasado, la condesa acudió a ver a su hija, suplicándole que saliera de su alcoba, no era posible que en mas de dos años no hubiera salido de ahí, ella se negó rotundamente cerrando la puerta y poniendo seguro, era inevitable, su dolor la agobiaba, era el peor dolor que podría sentir, perder el amor de su vida.... Sus libretas estaban llenas de tinta y lagrimas, ya que su llanto no cedía con el paso del tiempo, los rumores comenzaban en el pueblo, todos la llamaban la desahuciada de la torre, varios decían que podían escuchar su llanto por las noches, y que una silueta de una mujer se podía ver claramente al contraste de la luz de la luna, en el techo de la torre, donde era imposible subir ahí. Todo comenzaba a ser muy frío en el castillo, Clara había dejado de comer, no contestaba los mensajes de su madre quien, alterada intentaba buscar una respuesta a toda costa, 5 años habían pasado desde que su hija había sufrido tal cosa. Un día, la condesa ordenó a los civiles tirar la puerta del cuarto donde su hija se encontraba, al hacer esto, vieron que solo estaban unas cuantas libretas en el piso, con la ventana abierta y su vestido colgando sobre un pedestal. Al abrir una de las libretas, encontraron una leyenda que decía: "Te esperaré hasta el fin del mundo, con amor, Clara" unas gotas de llanto habían firmado tal escrito, la incertidumbre entre los presentes era inevitable, que habia pasado con Clara?

Los dias pasaron, nadie sabía nada de Clara, ni su madre quien arrepentida lloraba por su regreso.

El dia esperado llego, la milicia, despues de 12 arduos años de batalla, ganaron la batalla y regresaron con bien, muchas perdidas pero, el joven enamorado de Clara, habia regresado, buscando el amor que le esperaba en su pueblo.

El acudio al castillo, donde le negaron la entrada diciendo: tu has sido el culpable de que la señorita Clara desapareciera, ahora vete!

El joven, sorprendido por las palabras del guardia del castillo, acudio a escalar la torre donde ella se habia quedado, viendo todos las libretas ahi, se dispuso a leerlas, una por una, hoja por hoja, pagina por pagina...

Su rostro se lleno de llanto, al ver lo que su amada habia escrito en su ausencia, queria desvanecerse, pero se dispuso a buscar a quien con tanto amor habia hecho esperar tanto tiempo.

Salio corriendo del pueblo, buscando por todos lados, sin respuesta alguna.

Despues de algunos dias de buscarla, recordo que en una de las ultimas paginas habia leido algo muy intrigante: "La brisa del mar cubrira mi cuerpo, aguardando asi mi belleza para que a tu llegada sea mas grande, con las grandes luces iluminando tu camino, guiandome hacia mi"

El corrio hacia donde se encontraba el faro que guiaba a los barcos pesqueros del lugar, tal fue su sorpresa que, al estar a las faldas de este, vio una silueta formada por una hermosa mujer, podria jugar que era Clara...

Corriendo con lagrimas en los ojos y gritando de alegria, intento llegar a donde dicha mujer se encontraba, pero al llegar noto que no habia nada, solo una nota pegada, una ultima nota que decia:

"Viviré siempre en tu corazón, nunca me olvides asi como yo nunca lo hice"

Sus ojos lloraron, su corazon estaba destrozado, habia perdido al amor de su vida, a la unica mujer que habia amado, no sabia que hacer...

Las noches pasan muy raras desde ese entonces en el pueblo de Osmorg, los pesqueros juran ver a una hermosa dama posada sobre el faro que les alumbra la noche, llamandolos con un canto hermoso, al acudir ellos al rescate, curiosamente caen, en lo que seria su inevitable muerte de quien se atreviera a desafiar al canto de la dama.

El joven guerrero, al enterarse de esto, se dispuso a acampar de noche, en espera de escuchar lo que todo el pueblo llamaba "El canto de la dama" y asi fue, pasadas las 3 de la madrugada, un canto hermoso se distinguia del sonido del mar, el puso su mirada y efectivamente, ahi estaba ella, viendolo con los brazos abiertos, pidiendo, aclamando que fuera hacia ella.

El, sin temor a lo que pudiera ser, corrio, al llegar al lugar, ella lo abrazo, con una voz fria le dijo: "he venido por ti, para estar juntos en la eternidad" el tomo sus manos y respondio: "Ire contigo hasta el infinito"

Se disiparon en el manto negro que cubria el mar, los pesqueros del lugar cuentan haber visto dos personas practicamente volando, perdiendose en lo que seria el cielo, cual fue su sorpresa, que ese dia todas las libretas que ella habia escrito y su madre conservaba, se habian vuelto en blanco sus paginas, todo se habia borrado, solo un mensaje habia quedado:

"he cumplido mi promesa, puedo ser feliz ahora"

Todos lo llaman ahora, como la dama del castillo, quien en la espera de su amado perdio la vida y volvio por el, para que la eternidad los llenara de alegria, disfrutando asi de su verdadero amor.

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